Para muchos teólogos los ateos cuando mueren van directamente a un castigo eterno, bien sea al infierno, no tienen resurrección, vivirían en una serie de condenas. ¿Por todo esto podríamos estar hablando de una circunstancia de control de las masas?

Primeramente, qué es alma, esta es una parte de la divinidad, una parte de Dios. Hay que aclarar que todo ser humano en este mundo tiene un alma, bien sea el ateo o el creyente. Mientras esa alma esté con vida es porque Dios lo permite a través de su flujo de energía. Es por ello, que las verdades ocultas detrás de la materia no pueden ser alteradas por la creencia o no de Dios.

El alma de un ateo cuando muere, regresa al mundo espiritual como el creyente, ya que esa alma vino a este mundo terrenal a cumplir con una misión. Si no lo logró, debe regresar para consumar con lo encomendado por Dios. Es por ello, que una persona que dice ser atea no reconoce que existe una divinidad, bien sea por ignorancia o falta de fe.

El ateo debe elevar su nivel de consciencia para comprender que si existe un creador. El alma cuando encarna en este plano terrenal queda presa de la materia y al suceder eso se cierran las percepciones del mundo espiritual y puede llegar a la conclusión de que no hay un Dios. Muchas de estas personas que dicen ser ateas es porque han tenido un tropiezo en la vida, bien sea personal o de religiones que hacen que pierda la fe. Así que todos debemos cumplir con la misión encomendada por Dios y si no lo hizo cuando le correspondía, debe regresar a cumplirla. No existe el castigo para los ateos.

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