Desde tiempos remotos la sociedad mundial en general por curiosidad, experiencia o por el solo hecho de indagar o evidenciar fenómenos desde el punto de vista científico – astronómico, con afectación o grado de influencia en otras corrientes del conocimiento y la información, se ha dedicado e involucrado en la búsqueda de elementos que aten cabos de la presencia o no de seres de otras dimensiones galácticas.

Antecedentes en la materia argumentan que los Lyranos (especie extraterrestre), hicieron presencia en la tierra desde el año 196.000 A. C., hasta el año diez (10) de esta era, o sea, abandonaron el territorio terráqueo, diez (10) años D. C., en algún momento de su historia fueron descubiertos y atacados por fuerzas de la civilización regente, los Alfa – Draconis, a quien se les adosa la destrucción de catorce (14) planetas, en los cuales estaban asentados los habitantes de Lyra . Pasados los años de puro conflicto, decidieron emigrar hacia otros ámbitos cósmicos; de allí emergieron embriones; nuevas civilizaciones: Vega y Pláyades, posteriormente se desprendieron de la primera, otras como la de Orión.

Producto de una alianza estratégica entre los grupos de Orión y Sirii, se constituyó la civilización Ni-Bu-Ru, sin pertenecer a la familia galáctica, realmente. Las fuentes documentan, a esta familia, como “Lifestream”, que significa “Corriente de Vida”; originaria de asentamientos posteriores que colonizaron la tierra, conociéndose millones de formas diferentes de vida en el universo. Su ubicación se produjo en Bali (Templo de las Campanas), Samoa, Hawái y la India; locaciones representativas de una vasta cultura autóctona.

Es importante destacar, que durante las pugnas o conflictos entre grupos de extraterrestres, en procura de defender territorios y afianzar su poder, lo que llamó la atención y causó mucha impresión entre los seres humanos, fue la fisonomía física de estas especies; similares a la nuestra, perfectamente pueden pasar desapercibidos entre la sociedad terrestre, solo la extraordinaria profundidad de sus ojos, puede delatar su presencia y evidenciar la diferencia. En la simbología egipcia la representación óptica de los faraones, refleja a los seres de Lyra, convirtiéndose en un paradigma cultural obligado en esa sociedad.

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Continuará…