Todo lo que se asocie con la muerte, genera en el ser viviente una gran incertidumbre, temor, miedo u otras emociones, sencillamente por el hecho de ignorar o desconocer qué hay detrás de esa cortina donde la vida está de frente, como un espectador que ansía develar el misterio de una escena, de una obra que en algún momento finaliza.

En torno a ello, la posibilidad de muerte de algún familiar, amigo, allegado, conocido, o de un individuo, se constituye en una angustia que penetra de manera abrupta en el ser físico y psíquico, causando estragos emocionales, ante cualquier indicio o posibilidad “real” o intuida por el solo hecho de enquistarse en el pensamiento, de que se presente, con el sinfín de sentimientos que surgen de manera “cuestionada” por efectos religiosos, vistos como designios.

Influenciados o no por paradigmas étnicos o espirituales, el individuo en la búsqueda de respuestas a tantas interrogantes sobre el tema y ante el temor, escudriña el cómo y el por qué de los anuncios de muerte,  trata de aclarar, evidenciar, hasta explicar, las señales relacionadas para conocer sí alguien que está enfermo se recupera o sucumbe en sus “garras”,  tan es así, que buscan razones mediante la presencia de animales en espacios de convivencia en común o fuera de estos, fechas de nacimiento con respecto al día del fallecimiento, sueños de cuyas interpretaciones, despiertan en el individuo inquieto, el visualizar momentos, palabras que lo “acerquen” a una vinculación con el desprendimiento del cuerpo y alma de alguien que abandonó el plano terrenal.

Se sabe de personas que mueren antes o después de su cumpleaños. Asimismo, cuando se sueña con dientes que se caen o producen sangramiento, específicamente los delanteros, significa que un familiar, allegado, puede fallecer o sufrir de un percance grave de salud o el entorno se verá sumergido en un ambiente de profundo dolor y tristeza. Hay un caso muy particular en relación con los animales, la presencia o revoloteo incesante de una mariposa, si es negra, puede ser un “indicativo” de muerte de alguien conocido, se instalan en techos o paredes por un tiempo determinado, escaso realmente, hasta que llega la noticia alusiva. Las de color marrón oscuro, también se les atribuye esta “facultad” de aviso (creencia remota, desde la época prehispánica, fortificada por familiares de distinta generación).

En México se comenta que cuando la lechuza emite un sonido estruendoso, pronto perderá la vida alguien del entorno cercano. En la época de la Conquista, los monjes católicos consideraban a estos animales como aves del demonio, en virtud de que acompañaban a las brujas en sus trabajos. Para los Mayas, incluso los Aztecas, otras especies vinculadas con el mundo de las tinieblas y la muerte, eran los murciélagos. Si en la noche uno de estos golpeaba con sus alas la ventana de un cuarto (dormitorio), la persona que duerme allí, muere rápidamente, en horas.

Otro animal que desde tiempos inmemoriales se le asocia con actividades de magia y hechicería, es el búho blanco, se les atribuyen malos presagios o portadores de la mala suerte o el infortunio. Hay quienes afirman, que cuando una persona se cruza o topa con este, muere ese mismo día. Su graznido puede provocar la muerte de alguien cercano.

Por su parte en España, la Calandria; un ave grande de plumaje blanco en el vientre, cara negra y vestigios pardos en el resto de su cuerpo, se anida en una casa, simboliza que alguien que reside en ella, morirá. Otra versión en torno a este animal es que, si mira fijamente a una persona en lecho de enfermo, sanará, curará (versión benévola no fatídica), por el contrario, si no la observa, morirá.

Algo parecido ocurre con el caballo negro, hay quienes dicen que, si posa su mirada sobre un individuo presente durante un evento fúnebre de otro, le anunciaría el acecho cercano de muerte. Con respecto a la gallina popularmente se dice que, si se ve a esta cacareando con un gallo, en las próximas horas muere una mujer soltera, si son dos (2), fallecería la pareja. Igualmente, si una persona escucha a este animal imitando el canto de un gallo, sobre esta, rondaría la muerte.

También hay quienes piensan que cuando un gato se recuesta al lado de una persona enferma en lecho de muerte, es porque perciben el olor que despiden los cuerpos antes de suceder la hora del fallecimiento. También cuando desaparee sin explicación del recinto hogareño, puede significar una desaparición física e incluso material. En el caso de la presencia de un zorro que cruza de derecha a izquierda en el camino de un conductor, es señal de mal augurio. Si entra en una casa de día y por despiste no puede salir o no consigue cómo, morirá alguien cercano a la familia que habita en ella.

Indudablemente todas estas expresiones surgen del espectro cultural, no necesariamente pueden considerarse como verdaderos o comprobados científicamente, sin embargo, por obra de la casualidad o por qué no de la causalidad asociativa producto de la tradición y la costumbre, forman parte del cartel de creencias o postulados vinculados con la superstición, que cualquier individuo o grupo pueden mantener en su léxico, para explicar fenómenos relacionados con la muerte o la enfermedad.

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