El Halloween nace cuando los celtas celebraban, la noche del 31 de octubre, el festival conocido como Samhain, que significa fin del verano. Esto se llevaba a cabo al finalizar la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al año nuevo celta, coincidiendo con el solsticio de otoño.

Para hacer un poco de historia, la cultura celta se remonta a la edad de hierro, último periodo de la Prehistoria, donde se desarrolló el primer milenio antes de Cristo en la Península Ibérica y constituye la etapa final de la Edad de los Metales. Los celtas se encontraban distribuidos en cualquier parte de Europa. Sus lenguas derivan del idioma protecéltico que, según los expertos lingüistas e historiadores, fue el primero de las hablas indoeuropeos en expandirse territorialmente. Las seis principales lenguas celtas de las que quedan influencias lingüísticas en la actualidad son: el bretón, el córnico, el gaélico escocés, el galés, el irlandés y el manés. De igual modo, se estima que pueden haber existido muchas otras que ahora se encuentran completamente extintas.

Con el transcurrir de los años, estos pueblos guerreros emigraron a Asia Menor y se establecieron en la región llamada Galacia. Esta tribu tuvo la tradición de tallar verduras, nabos preferentemente, utilizados como linternas. Asimismo, tenían la creencia de que estas esculturas protegían a los humanos de los espíritus que esa noche se encontraban entre los vivos.

El uso de la calabaza fue añadida posteriormente a la simbología que rodea la fiesta de Halloween. Cuando los irlandeses emigraron a Estados Unidos importando esta tradición se dieron cuenta de que era mucho más fácil tallar una calabaza que un nabo. En ciertas partes de Escocia e Irlanda, durante el Samhain, los celtas usaban máscaras e intercambiaban sus vestimentas para confundir a los espíritus con los vivos. En aquella cultura donde la separación entre la muerte y la vida era más difusa, las gentes pensaban que así impedirían a las ánimas invadir sus vidas. Esta tradición de ocultar la identidad ha sobrevivido atravesando, a su vez, múltiples interpretaciones que han llegado hasta hoy, pero está claro que ya no tiene la finalidad que tenía antes.

Igualmente, las ofrendas culinarias eran típicas durante la festividad de Samhain como símbolo de apaciguamiento y recuerdo. Durante la fiesta del Año Nuevo Celta se convidaba a los espíritus a participar en el festín. Hoy en día las personas se disfrazan y lo toman como algo de disfrute más que rituales. Los niños son los que más se divierten con estas fiestas al solicitar dulces de puerta en puerta.

Ahora, es muy común la decoración de casas para Halloween, adornos en jardines, puertas y ventanas con guirnaldas, velas, calabazas y otras imágenes típicas, como murciélagos, brujas, fantasmas, convirtiéndose en un pasaje del terror. Cada país lo realiza de la mejor manera, pero realmente el sentido de estas fiestas es divertirse entre con las personas que transitan por las calles y avenidas.

Por otra parte, deben tomar en cuenta que existen individuos, que aprovechan estas celebraciones, y por poseer máscaras, para comportarse indebidamente actuando de forma muy perjudicial, por lo que se recomienda cuidarse y ser vigilantes del entorno que les rodea.

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