Susurros de Aether

Las grandes ideas no surgen nunca súbitamente; las que tienen por base la verdad tienen siempre sus precursores que les preparan parcialmente el camino; después, cuando llega su tiempo, Dios manda a un hombre con la misión para resumir, coordinar y completar estos elementos esparcidos y formar con ellos un cuerpo; de este modo, no llegando la idea bruscamente, a su aparición, encuentra Espíritus dispuestos a aceptarla. Así sucedió con la idea cristiana, que fue presentida muchos siglos antes de Jesús y de los Esenios, y de la cual Sócrates y Platón fueron los primeros precursores. Sócrates igual que Cristo nada escribió; como el murió como los criminales, víctima del fanatismo, por haber atacado creencias tradicionales y colocado la virtud real sobre la hipocresía y el simulacro de las formas. En una palabra por haber enfrentado los prejuicios religiosos. Así como Jesús fue acusado por los fariseos de corromper al pueblo con sus enseñanzas, Sócrates fue acusado, por los fariseos de su tiempo, de corromper la juventud proclamando el dogma de la unidad de Dios, de la inmortalidad del alma y de la vida futura. Del mismo modo que no conocemos la doctrina de Jesús más que por los escritos de sus discípulos, tampoco conocemos de Sócrates más que por los escritos de Platón. En “El Evangelio según El Espiritismo” se resumen 21 puntos culminantes que ilustran la concordancia de las ideas de Sócrates y Platón con los principios del Cristianismo. Por razones del espacio tan solo me detendré a comentar  solo tres de ellos…1.- El hombre es un alma encarnada. Antes de su encarnación existía unida a los tipos primordiales, a las ideas de lo verdadero, del bien y de lo bello, de lo que se separa encarnándose y recordando su pasado, esta mas o menos atormentado por el deseo de volver a el. Nos parece que no puede enunciarse  más claramente la distinción e independencia del principio inteligente y del principio material. 2.- Si el alma es inmaterial, después de esta vida, debe seguir para un mundo igualmente invisible e inmaterial, del mismo modo que el cuerpo se descompone y vuelve a la materia. Pero debemos distinguir un alma pura (que se alimenta de Ciencias y pensamientos nobles), de otra alma, mas o menos manchadas de impurezas materiales que le impiden elevarse a lo divino. Sócrates y Platón comprendían perfectamente los diferentes grados de desmaterialización del alma, e insisten sobre la diferenciación de situación que resulta para ello su mayor o menor pureza. 3.- El cuerpo conserva los vestigios bien marcados de los cuidados que se han tenido por el o de los accidentes que ha experimentado; lo mismo sucede con el alma; cuando se despoja del cuerpo, lleva las señales evidentes de su carácter, de sus afectos y las señales que cada uno de los actos de su vida le dejó. Así que la mayor infelicidad que puede sucederle al hombre, es irse al otro mundo cargado de crímenes, intrigas y tantas calamidades acometidas. Su desgracia sin fin será recordar incesantemente, revivir, de continuo y sin descanso, la zozobra y la agonía que el mismo provocó. Es aquí donde se encuentra otro punto de coincidencia capital confirmado por la experiencia, de que el alma no depurada conserva las ideas, tendencias, el carácter y las pasiones que dominaron su vida y que le caracterizaban en vida……..AETHER.

 

Fuente: Allan Kardec. El Evangelio según El Espiritismo.39ª Edición. Instituto de Difusao Espirita, Brasil. Junio, 2003.

Dr. José Herrera (Autor del libro”Lüz y Sombras de las Almas”  www.jrhv.000webhostapp.com)

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