Muchas personas cuando mueren sienten el deseo de comunicarse con sus seres queridos, para decirles que se encuentran bien o porque no se dan cuenta que fallecieron. Los individuos que se encuentran en este plano terrenal, en medio de su dolor escuchan muchas veces ruidos, pasos, olores, sienten que tienen a alguien detrás, a los lados, entre otras cosas. Hasta algunos ven la presencia fantasmal o de alguna entidad, en su casa u oficina.

Son muy pocos los escritos acerca de los olores, que de repente llegan en un espacio donde no suele suceder ese tipo de evento. Existen aromas muy frescos y agradables como: perfumes, flores, esencias, jardines, por mencionar algunos, que suelen aparecer en horas no usuales, sobre todo en la noche-madrugada, donde se podría decir que ningún vecino está en ese momento limpiando y rociando algún líquido en particular.

Para muchos, la percepción de olores puede tratarse de un fenómeno común y con una explicación racional, lo que no saben es que la aparición de olores repentinos, puede ser una señal paranormal, puesto que, en muchos casos, el aroma de una persona es característico, por lo que no se olvida con facilidad. Esta presencia olfativa se relaciona a que un desencarnado desea enviar mensajes desde el plano donde se encuentra.

La ciencia ha demostrado que el olor y la memoria están conectados, lo que quiere decir, que los espíritus y demás entidades deseen hacer saber, que están presentes, una de las formas es mediante la fuente de una aroma repentina e inexplicable. La aparición de cierto olor puede desencadenar instantáneamente en una comunicación con espíritus sin causar daño ni molestia alguna, pero hay que saber que los aromas agradables son atribuidos a la presencia de espíritus buenos, mientras que los desagradables a entidades negativas o demonios.

Los olores más frecuentes es el de flores frescas, este se le atribuye a los fantasmas que han fallecido recientemente. Hay casos de personas muertas que cuando se encontraban en este plano terrenal utilizaban perfumes, pipas, cigarrillos, colonia, café, entre otros, familiarizados a su personalidad. Después de difunto (a) ese aroma se capta cuando están presentes en el espacio físico.

Sin embargo, hay que estar atentos con los malos olores, ya que estos representan a las entidades negativas o demonios. Al percibir moho, huevo podrido o azufre, alimentos putrefactos, entre otros, pueden ser señales de entidades espirituales de baja luz. El más fuerte y que no se debe pasar por alto es el azufre, muchos demonólogos afirman que este olor es una clara evidencia de la presencia de demonios.

Cuando suceden estos casos, de olores agradables, se debe rezar a la persona fallecida y hablarle que debe irse a descansar. Con respecto a los desagradables, hay que llevar al lugar, un experto en exorcismo, sacerdote que tenga la capacidad de sacar los demonios del espacio donde se encuentran.

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